Es lunes 17 de septiembre. Esta mañana Roxana se ha levantado con las contracciones que anuncian la venida de Isabel. Eso nos hizo empezar el día temprano. A las seis de la mañana ya estábamos haciendo cosas.
Nos lo tomamos con bastante calma. Nos bañamos, me afeité‚ y revisamos todo. Desayunamos y Roxana llamó a la doctora. Luego de instalar la silla en el carro y bajar la maleta salimos. Ocho de la mañana.
Llegamos a la clínica con pocos retrasos automovilísticos. Pero con retrasos en el ritmo de las contracciones. El proceso se hacía más lento, luego más rápido. En pocas palabras irregular. Necesitaríamos un poco de ayuda.

Nada sorprendente hasta la tarde. Trámite de ingreso, visita de enfermeras simpáticas unas y mala sangre otras. Más o menos intercaladas. Es el juego de la enfermera mala y la enfermera buena, diría yo. Visita de doctora. Tacto. Falta mucho. A las dos de la tarde pondrán los aliños para ayudar.
Salgo a dar una vuelta e hidratarme un poco. Ubico un ciber y me tomo un café. Cuando regreso ya el aliño está funcionando.
He comenzado a escribir a las 4 de la tarde. Roxana ya tiene su
ayuda funcionando y siente algo de dolor. Vamos a caminar en el pasillo para que se sienta mejor.
A las cinco de la tarde van 4 cm y se ha
borrado el cuello. A las seis van seis centímetros. Roxana está en la antesala de parto. Tiene algo de anestesia que le ayuda a llevar las contracciones. Yo ya estoy disfrazado. Aquí puedo tomar unas fotos de escenas tipo Dr House. A las ocho de la noche Roxana quedaría en manos de la enfermera Isabel Ocariz, que la ayuda a pujar. En diez minutos está lista.

estoy disfrazado
Entramos al quirófano. Me indican donde puedo estar. "Sostenle la cabeza y el cuerpo cuando puje. Así la ayudarás". Yo sigo las instrucciones. Estamos así, la médica Víviam y su asistente Pedro hacen el corte, la episiotomía. Pablo, el anestesiólogo le ayuda a pujar haciendo algo de presión en la barriga. Para la segunda pujada Pablo ha dejado su puesto a Pedro. Pedro es un tipo bastante corpulento, debe medir casi 1,80m. Eso ayuda un montón para hacer presión en la barriga.
Ahí mismo me dicen, "Si quieres pasa adelante para que veas el parto". Yo dudo por un momento. ¿Es que no llevamos ni dos pujadas y esta gente ya piensa que hay parto?. Les digo que entonces no podré sostener más a Roxana. "Sí, sí, no importa. Pasa para que veas" Me confirman Víviam y Pedro.
Pasé y lo vi. Una pujada más y salió la cabeza. Ojitos abiertos, mirada (?) de atención. Un chorro de líquido y una última pujada mientras Víviam la sostiene. Sale y tomo mi cámara. Las primeras fotos. 53 cm y 3,325 Kg. Me entretengo con la nenita y me pierdo las células madre y la salida de la placenta.

llegada

encuentro
Regreso para la sutura. Víviam me pregunta que me pareció el parto. Con mi natural torpeza para las frases geniales, sólo se me ocurre decir: "sangriento ... húmedo". "Sangriento y húmedo". Lo pienso un poco más y agrego: "Un milagro de la naturaleza". Esa queda un poco mejor.

recuperación
Lo más impresionante del parto es la recuperación. A la hora y media Roxana está comiendo y formándome peos por todo. A las tres horas ya se para y camina. Viene Isabel al cuarto y comienza a darle teta.
Pasamos la noche los tres. Viendo a Isabel aprendiendo a usar su sistema de alimentación, llorando de vez en cuando y haciendo monerías.
