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domingo, 4 de octubre de 2009

Rancho con directv


Este paisaje venezolano no es infrecuente. No por ello lo omitiremos. Podría decirse que ha sido una larga espera hasta que haya aparecido aquí la segunda entrega de Venezuela a 80 km/h.

Primero lo primero. En Venezuela las viviendas autoconstruidas, por la gente más humilde, muchas veces en terrenos robados, se denominan ranchos. Una agrupación de ranchos; un pueblito pobre; una favela, como dirían en otros lados; un "shanty town", como dicen los anglos; se denomina barrio.

Quien va de turista por una ciudad venezolana, siempre debe tener cuidado de no perderse y quedar metido en un barrio. Son lugares peligrosos.

Rancho puede ser sinónimo de miseria y marginalidad económica. Suelen estar en lugares de difícil acceso. El agua corriente y la electricidad no siempre son constantes. Casi siempre son robadas. El gas directo es muy raro y hay donde se llega al extremo de cocinar con leña. Un rancho es un lugar donde la vida es costosa en términos de tiempo y dedicación.

Quien vive en un rancho, en un barrio, es parte de una dinámica comunal a la que es difícil escapar. En los barrios los vecinos forman familias donde todos dependen de uno. Y uno depende de todos. La solidaridad es el concepto clave que muchos coincidirían en rescatar como el valor más alto de la gente del barrio. Así que rancho también puede ser sinónimo de esfuerzo y determinación. Y barrio, de orgullo.

Llevar el rancho (o el barrio) en la cabeza es una expresión despectiva, que puede significar la actitud de una persona que muestra una educación urbana limitada. Es alguien que tira la basura o escupe en el suelo. O alguien incapaz de esperar su turno en una cola.

También lleva el rancho en la cabeza la persona de pobres recursos que privilegia gustos como ropa cara o línea marrón de lujo, frente a necesidades como buena comida o vivienda. En un giro sutil, se puede referir a aquella persona que desperdicia su esfuerzo, haciendo algo que ya está hecho y que no es tan costoso después de todo.

Siempre hay que decir, en defensa de los habitantes del barrio, que el directv es bastante más accesible que una casa. ¡Y cómo puede hacer falta!

domingo, 21 de septiembre de 2008

Titiaros a 80 Km/h

En estas vacaciones ha concebido un proyecto para mostrar imágenes de Venezuela. Cuando él y las chicas suben a su carro durante un viaje largo, ajusta los parámetros de su cámara de forma tal que logre las mayores velocidad de obturación y profundidad de campo posibles. Una vez las chicas del asiento trasero están listas, salen.

Recorren la carretera calmados. Cuando algo les llama la atención, el fotógrafo dispara. Así, sin ver a través del objetivo. Al principio no existió siquiera un guión, apenas la intención de capturar alguna instantánea. Hoy en día la agenda es la misma. No saben que les llamará la atención antes de salir. Lo único establecido es que las imágenes registrarán su parte del dialogo con ese amigo que no vino.

Esta vez, el camino va por una hermosa carretera del estado Miranda. Al acercarse a un lugar poblado, la vera se puebla de tarantines con las ventas más variadas. Aquí le tocó el turno a estos típicos titiaros, que compraron en una ocasión y fotografiaron en otra.


¡Mira los titiaros! ¡Párate!

martes, 18 de diciembre de 2007

Magosto 2007 en Tejerias



Según el drae, el magosto es una hoguera donde se asan las castañas, pero también pueden ser las mismas castañas asadas o la fiesta que se arma en torno a la hoguera y las castañas.

Siguiendo con mi serie sobre el fuego y la cultura, no podía faltar una referencia a esta hoguera-comida-fiesta.

Para poner más en la linea a mis lectores desprevenidos agrego los detalles de la wiki. Ya centrada en el tema de la fiesta, la enciclopedia más conocida del mundo le pone fecha: del 1 al 11 de noviembre, le pone lugar: Galicia, le pone familia: sus fiestas hermanas en otros lugares de la Península Ibérica y le agrega motivos: acompañar las castañas con chorizos y vino nuevo.

Leyendo otras entradas relacionadas aparecen los matices. Para el autor de la entrada de la magosta, la fiesta es un recuerdo de la época en que las castañas eran parte fundamental de la dieta, antes de la llegada de la papa y el maíz americanos.

En la Gaztainerre, las castañas se acompañan con caracoles y/o morokil (masa a base de maíz)

En el maguestu la celebración se liga con la del día de de los muertos. Se cuentan historias de fantasmas y se comparte la comida con los difuntos.

Según el editor de la castañada en Cataluña la fiesta tiene un paralelismo con el halloween anglosajón. Y tiene su origen en la comida relacionada con las largas jornadas en los campanarios, donde se tocaba en honor a los difuntos toda la noche entre el día de todos los santos hasta el día de los muertos.

Si me apuran opino que es otra fiesta agrícola. Antes de la llegada del maíz y la papa a Europa, la castaña fue un elemento primordial en la dieta de estas gentes. Su recolección y almacenaje exitoso, que debía durar un año, motivaba la fiesta de agradecimiento. Como siempre el elemento místico sería agregado después, pero ya averiguaremos más.

El sábado 15 de diciembre hicimos un modesto intento de magosto tejeriense. No ha sido el primero, ni será el último.


los protagonistas

martes, 4 de diciembre de 2007

La Terraza




Siguiendo en la tónica del fuego y la compañía, qué mejor oportunidad que la de tener un día estupendo para poner la mesa en la terraza y sentarse a compartir la comida y el vino.

Un día especial.

viernes, 16 de noviembre de 2007

El Fuego


Según Los Griegos, la materia del universo está formada por agregados de átomos de cuatro tipos; aire, agua, tierra y fuego.

Siempre recuerdo a San Juan, mi profesor de Química en bachillerato, cuando nos decía que en la idea griega el fuego funge un rol distinto al de los otros tres elementos. Se hace evidente en momentos de transición. Así, la madera de árbol devorado por las llamas se descompone en agua, tierra y aire.

Mi historia hoy no tiene nada que ver con Los Griegos, más bien con la fascinación que me produce el fuego y la parafernalia que lo rodea.

Hacemos fuego para cocinar o calentarnos. Cuando podemos hacer fuego, lo más seguro es que lo compartiremos con alguien más. De esta manera, asamos algo a la brasa y lo comemos con unos amigos. O simplemente nos reunimos alrededor del fuego a conversar y compartir su calor. El fuego es parte de la sociedad, un invento de la cultura.

Una vez un amigo me comentó de un tercero que preparaba una parrilla para comer él solo. El comentario venía a propósito de las críticas que recibía el comelón por preparar una parrilla en solitario. En aquel momento pensé que la crítica no tenía razón. La parrilla es sabrosa por sí misma. Si no hay más gente, bien se prepara para uno solo.

Sin embargo, hoy no estoy tan seguro. No sé si en nuestro mundo de gas por tubería, valga la pena encender un fuego sólo para alimentarse.

Para entrar finalmente en materia. Me gusta el fuego. Me gusta la gente. Me gusta tener gente cerca para compartir el fuego.

Vivo en un país tropical. Rara vez necesito fuego para calentarme. En Venezuela no usamos calefacción, entonces comparto parrillas con mi gente cercana.

miércoles, 3 de octubre de 2007

De camping en Picos de Europa

En mis últimos días en España ma+mi+si me llevaron, me pasearon y me trajeron de vuelta del parque Picos de Europa.

Allí pernoctamos en un camping. Al principio tenía mis dudas acerca de esta forma de descansar. Es que en Venezuela una acampada me lleva a lugares vírgenes, a ser un poco aventurero, a buscar y encontrar el mejor lugar para dormir y el agua para beber, a cocinar, etc. A valerme por mí mismo, pues.

En España es diferente y eso me molestaba un poco. Era el miedo a lo desconocido, al cambio. Ahora puedo decir que me ha encantado.

Los campings tienen muy buen ambiente. Piscina, restaurante, etc. Son, estos campings, un buen invento.

Un detalle, las costumbres españolas hacen que nuestro camping haya tenido un horario muy difícil. No estaba permitido hacer ningún ruido desde las 0:00 hasta las 8:00 am. Es demasiado tarde. Lo peor es que los administradores no entendían porqué las gentes de otros países terminábamos violando la norma de las 8:00 am. Simplemente era porque queríamos salir temprano. Cuando los locales apenas se estaban despertando, los extranjeros ya queríamos estar en algún paseo.

Nos alojábamos cerca de Potes. De los paseos quiero recordar tres lugares. Los Lagos de Covadonga. Es un lugar de peregrinación religiosa, con lo cual está atestado de gente. Aún así, es un buen paseo. El pueblo Arenas de Cabrales, famoso por el queso. Hay exposiciones-degustaciones. Sólo hay que aguantar el olor. No es poca cosa. Y por último, la senda del río Cares. Hay que hacerla.

Además de paisajes y senderos de gran belleza, pueblos pintorescos y quesos interesantes, Picos es anchoas cantábricas y un clima de puta madre!




el pueblo de Potes: el río




ayuntamiento de Potes




míguel: el hombre que habla con los caballos
milena y simón: documentan




la senda del Cares: en esta parte el camino va labrado en la roca de la montaña. Es tan impresionante como oscuras deben haber sido las circunstancias de su construcción.




Covadonga: lago




Covadonga: calvario en una cueva




Covadonga: Basílica de Santa María la Real de Covadonga

martes, 28 de agosto de 2007

El río Turia, Puentes Del Real a Monteolivete

Ya dejamos atrás la zona de los campos de fútbol. El parque del río cambia nuevamente. Ahora empezamos a ver otra vez jardines. La gente que se ejercita un poco, ya sea caminando, corriendo o montando bici, vuelve a ser protagonista. Estamos llegando al puente Del Real, construido en el siglo dieciséis.


Sigue el puente de la Exposición. Uno más de Calatrava. Sirve como segundo techo a las salidas de la estación de metro de la Alameda. No puedo evitar una pausa aquí para comentarles que el metro de Valencia tiene el servicio más pobre e ineficiente que he conocido. Espero que mejoren.


Inmediatamente sigue el puente de las Flores.


Ahora volvemos a los puentes viejos. Del Mar, siglo dieciséis. A modo de recuerdo de épocas más gloriosas, este puente salva un pequeño lago artificial.








Otra vez llegamos a puentes del siglo veinte. Conseguimos al puente de Aragón. El espacio debajo también es complementado con agua. En este caso, una serie de fuentes. En la vista ampliada, tras el ciclista, se observa el murciélago del escudo de Valencia. Está esculpido en los setos vivos del jardín.


Ángel custodio, siglo veinte. El perrito de la foto es increíblemente hiperquinético. Mientras su dueña camina tranquilamente en línea recta, él emprende carreras desenfrenadas en todas direcciones. Cuando se detiene voltea a ver donde va ella y regresa de la misma forma. En este momento había fijado su interés en el fotógrafo. Adivinen hacia donde corrió.


Puente del Reino. Nos acercamos al final.



Así como ha ido cambiando la forma del parque y la edad de los puentes, va cambiando el público. El río es zona de guiris. Hemos llegado al puente de Monteolivete, en la ciudad de las artes. Bajo él me encontré a este señor detrás de un cristal. Le propuse intercambiar una foto. Ésta es la que él me tomó.

domingo, 19 de agosto de 2007

El río Turia, Puentes de San José a Trinidad

Dejando atrás la zona del puente de Las Artes, encontraremos una sucesión de puentes antiguos. El primero de ellos es San José, construido en el siglo dieciséis. Lo vemos al fondo, entre la rampa que permite el acceso al cauce y la construcción que pertenece a un campo de rugby.



Del otro lado apreciamos más de su estructura.




A San José le sigue Serranos, también del siglo dieciséis. Desde una de las riberas vemos las Torres de Serranos en la opuesta. La forma del parque del río ha cambiado, vemos dos campos de fútbol de los cinco que en total hay en esta zona. Los partidos levantan constantemente el polvo del piso y todo el ambiente se amarillea ligeramente. Se juega todos los días. Los fines de semana familias de inmigrantes latinoamericanos se acercan a pasar aquí el día.



Pasando las Torres de Serranos queda cómodo acercarse a la zona de El Carmen. Allí encontramos otro de mis museos favoritos. El museo del Convento del Carmen. Durante la primavera y ligado a la celebración de la Copa del América en la ciudad, disfrutamos de una exposición sobre la historia de Valencia. Muy buena para poner al día a nosotros los visitantes. Actualmente y hasta el 12 de septiembre, se expone "Botero: una mirada diferente". Creaciones de los últimos siete años. Una temática un poco dura.

De vuelta en el río: En total son cuatro los campos de fútbol que llenan el espacio hasta el siguiente puente importante, La Trinidad, construido en el siglo quince. Hay otro puente moderno entre ellos, Pont de Fusta, del que no publicaré foto.



La cúpula azul al fondo es del Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V, donde asistí a la primera parte de la exposición "El Retrato Español en el Prado. Del Greco a Goya".

Ahora que el río me ha traído nuevamente a esta exposición les comento que es muy didáctica. Una selección de los mejores autores de un museo grande, ordenados cronológicamente, seleccionando un solo tipo de realización. Fue inevitable recordar aquellas clases de "Educación Artística". Debo agregar que esta vez fue mucho más divertido.

sábado, 18 de agosto de 2007

El río Turia, Puente de Las Artes

Son las 6:45 am. Es un día de verano cualquiera en Valencia. He caminado 20 minutos hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias y comienza mi carrera de la mañana. Durante mi recorrido voy atravesando diferentes facetas del Río Turia, hasta llegar al puente de Las Artes. Allí doy media vuelta y completo el regreso del recorrido.

Al terminar camino otros 20 minutos a casa, me ducho, desayuno y salgo a la facultad. Allí podre dormir feliz el resto del día.

En el recorrido he pasado bajo doce puentes. Los he fotografiado para escribirles un poco del río y la maravillosa ciudad con la que interactúa.

He comenzado siguiendo mi ruta de retorno. El primer puente es el de Las Artes. Según el portal Web Oficial de Turismo de la Comunidad Valenciana es uno de los puentes de construcción y diseño más reciente. Mis lugares cercanos favoritos son el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y las Puertas de Quart.

El IVAM tiene un conjunto de salas donde siempre hay algo bueno para ver. Entre lo que más me llamó la atención, tuve la suerte de pillar una muestra llamada speed, una parte de la exposición "El Retrato Español en el Prado". (De Goya A Sorolla) y una exposición sobre el Equipo Crónica.

En speed, dedicada a la representación contemporánea del movimiento, presencié un par de obras que me llamaron demasiado la atención. La primera, el reloj de la muerte. Una búsqueda en internet arroja varias referencias macabras, con calculadoras que estiman una fecha para la muerte de una persona a partir de datos estadísticos. Sin embargo, el proyecto de Tatsuo Miyajima no tiene que ver con la vanidad implícita en ganar unos pocos años de vida dejando de fumar y/o perdiendo algo de peso. No es tan superficial.

Su idea va más por el camino siguiente: al pensar cuánto tiempo de vida nos queda y concientizar la finitud de la vida de esta manera, seremos personas más dignas. Es decir, seremos mejores ahora. A modo de confesión, me hizo pensar en la urgencia de no postergar nuestros proyectos de vida. Y no me estoy refiriendo a la compra de un 4x4.

La otra obra que me marcó fue "One Year Performance 1980-1981" de Sam Hsieh. No la describo. Está completa aquí. No tiene desperdicio. Después de verla, hay que pensar otra vez en en reloj de la muerte.

Sobre la muestra del Retrato Español volveré a escribir más adelante. Cuando el río me lleve a ella de nuevo. Sobre el Equipo Crónica escribo que me ha encantado conocer su trabajo. Fue un grupo de artistas que desarrolló el Pop Art en Valencia, en una época complicada para cualquier tipo de expresión en España.

Las Torres de Quart pertenecen a una de las entradas que tenía la muralla medieval que rodeó al casco antiguo de la ciudad y que ha sobrevivido hasta hoy.



Bajo el puente, encontramos los jardines y arboledas atravesados por caminerías, corredores y ciclistas.

viernes, 10 de agosto de 2007

Calatrava y la cuidad de las Artes y las Ciencias

Cuando acepté la oportunidad helen de vivir tres meses en Valencia (España), no imaginaba que conocería una ciudad de tantas y tan interesantes facetas. Aún he de escribir sobre ella, su historia, su río Túria que me fascina, etc. Esta vez quiero escribir sobre una obra de un valenciano interesante, Santiago Calatrava.

El ser humano es parte de la naturaleza. Sin embargo, es común cierto desprecio a lo artificial, creado por el ser humano. Esto en oposición a lo natural, no tocado por nosotros. Esta realidad evidencia nuestra característica humana de oposición al cambio, al que tememos.

Esta oposición al cambio, manifestada como ansia por la conservación, se extiende a la obra de los humanos que nos han precedido en la historia. Nuestra contradicción moderna, conservar la intervención de otro.

Tal vez podamos profundizar en esta dirección en otra oportunidad. Esta vez sólo tomo la idea para comenzar resaltando que, a nivel mediático, se va haciendo más valorado conservar que intervenir. Así, el ecologismo gana espacios, mientras la industria maderera y la transgénica generan, de una forma low profile, productos que necesitamos y reclamamos. Del mismo modo, la conservación las ruinas de un teatro romano está bien vista y su remodelación total es atacada duramente.

Todo esto con las honrosísimas excepciones de rigor.

La arquitectura es un concepto sumamente humano en su afán por intervenir la naturaleza. Hoy en día llega a ser un oficio ingrato, por las razones que he expuesto antes.

Admiro a los buenos arquitectos. Un buen arquitecto puede dirigir una de las facetas del proyecto interventor de la humanidad y aún ser reconocido positivamente por la mayoría de sus co-especímenes.

Creo que Calatrava pertenece a este club. Le he conocido a través de La Cuidad de las Artes y las Ciencias. Un complejo cultural del cual es coautor.

Como he mencionado antes, y mencionaré en futuros posts, en la ciudad de Valencia se llevó a cabo una intervención radical del medio ambiente. Se desvió el río de la ciudad. El río Túria.

Este trabajo dejó como resultado un cauce seco que atraviesa la ciudad hoy en día. Este lugar ha sido intervenido nuevamente. La Ciudad de las Artes y la Ciencias está conformada por los últimos artefactos que se encuentran antes de la llegada del cauce al mar. Un acuario enorme, el mayor de todo el continente europeo. Un museo de ciencias, un museo artístico, una sala de proyecciones, espejos de agua, caminerías, puentes y jardines.

Calatrava se inclina por el blanco como color, gusta de la linea curva, muchas veces prefiere la asimetría con respecto a ejes. Incorpora la estructura activamente al diseño de sus obras, haciéndola protagonista de su propuesta. Sus obras se han explicado como esculturas de motivos naturales y de movimiento escaladas al tamaño de grandes estructuras. Así, es conocida la inspiración en un ojo humano para el diseño del hemisférico.

Ya para cerrar quiero regresar la atención a la presencia en el lecho de un río seco de esas edificaciones blancas, que muestran algo de azar en su disposición, que definen un volumen y aún dejan evidentes espacios vacíos entre su estructura. Se me hace inevitable pensar en ellas como los huesos fosilizados de un gigante prehistórico.

Parecen fósiles gigantes en el lecho del río


En una ribera un pasillo, un homenaje a Gaudí


L'umbracle: un jardín donde la estructura modifica el clima interior


L'hemisfèric: una sala de proyección inspirada en el ojo humano. Luego el museo Príncipe Felipe. Al final, un detalle del Oceanográfico.



El palacio de las artes Reina Sofía, de frente y de perfil.

Su aspecto más resaltante, la estructura en forma de hoja que sirve de techo, apoyada en un solo extremo.


miércoles, 25 de julio de 2007

El respeto de los guiris

Durante la semana pasada he realizado algunas expediciones fotográficas en la ciudad. El clímax ha ocurrido el domingo en la tarde, cuando me decidí a utilizar al máximo mis implementos y salí armado de cámara y trípode. El objetivo principal: la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el antiguo cauce del río Túria.

De la experiencia diré, que como pasa en esas ocasiones que quiero hacer algo fuera de mi común, me sentía un poco raro con la presencia del trípode. El simple hecho de colgar el estuche en mi hombro me hacía sentir un impostor. Con la cámara ocurre igual, pero está más disimulada en mi bolso. Sólo al sacarla me asalta una sensación similar.

Siguiendo la evolución natural de toda interpretación de un personaje nuevo, al pasar el tiempo me sentía más a gusto. En particular, dejé de sentirme incómodo mientras armaba mi trípode en presencia de otras personas. Empezaba a ser más protagonista y menos impostor. Al final de la tarde era un fotógrafo. No muy experimentado, pero un fotógrafo.

Como ya comenté en este blog, mi look es bastante profesional. Al punto que los guiris presentes depositaron en mi su confianza para inmortalizarles fotográficamente, mientras posaban delante de sus monumentos favoritos.

Durante esta interacción se produjo algo que significó un quiebre interesante. Un caballero que tomaba fotos de su pareja y unos niños, me pidió que tomara una de él con su chica. Les pregunté que querían tener al fondo. Más con señas que palabras me dio a entender que lo quería todo de fondo. Toda Valencia, toda España. Tal vez algo de África también. Ante tal muestra de amplitud, escogí una parte del Museo Principe Felipe y L'Hemisfèric. Armé una composición rápidamente. Ellos abrazados a la derecha, ocupando el primer tercio. En el fondo los museos parecían salir tras ellos, siguiendo la diagonal hasta el tercio inferior. El triángulo entre la diagonal y la esquina superior izquierda quedaba bastante vacío. En mi opinión, este vacío creaba la tensión necesaria para dar vida a la foto.

Hinchado de orgullo, le mostré la foto al señor. La observó por un momento y me dijo que estaba bien. Amablemente me preguntó si le podía tomar otra foto donde ellos quedaran "mas cerca del centro". Evidentemente yo había tomado mi foto y no su foto. Le contesté que con gusto lo haría. Retrocedí, levanté la cámara, puse la pareja en el centro de la mira y les tomé la foto. Ni siquiera me fijé en el fondo. Se la mostré y le encantó. Seguí en mis quehaceres. Me imagino que el señor borró la primera foto.

De mis fotos diré que han quedado sobre expuestas en la mayoría de los casos. He jugado un poco con un programita de que vino con la cámara (Digital Photo Professional) y he podido corregir algunas cosas. Mejoraremos.



Éste es el Museo Príncipe Felipe.

sábado, 21 de julio de 2007

San Benito

El fin de semana del 14 de julio me acerqué nuevamente a las tierras gallegas. Fue un viaje largo y una estadía corta. Afortunadamente el contenido fue de calidad. No tenía ninguna duda de ello antes de salir.

A mi llegada me fue entregada mi nueva adquisición. Una Canon EOS 400D. El kit de compra incluyó un lente 18-55mm y una tarjeta de memoria de 2Gb. El resto del kit, que armé siguiendo las sabias consejas de Míguel, contenía un trípode, un bolso para la cámara, un filtro uv y un disco duro externo de 90 Gb.

Estoy, lo que se dice, completo.

El mismo sábado fue el gran estreno. Tuve la suerte de cubrir una válida de "tunitos" locales. Debo decir que por una tarde al menos, el oficio de fotógrafo deportivo se me da bien. No confundir, no me refiero a que las fotos sean ichííísimas, sino al hecho de que he disfrutado bastante encuadrando-acercando-alejando-disparando. Sobretodo disparando ráfagas.






Creo que ha sido fundamental la presencia de mis colegas de un día: Míguel y Regal . Un par de fotógrafos de verdad.













Luego acompañaría a Milena a comer helado y ver tiendas de ropa de bebes. Salida de tiendas potenciada por la coincidencia de que Roxi-yo y Milena-Míguel vayamos a ser padres-tíos todos a la vez. Así que ambos caminábamos buscando adquisiciones propias y regalos para los otros.


Habría más tiempo para el reportaje deportivo. Una carrera de verano en Celanova, un pueblico gallego que tiene que ver mucho con mi carga genética.

El final del día no lo podría haber anticipado nunca. Regal nos invitó a tomar algo en un bar Celanovés. Cual sería nuestra sorpresa en el momento que nos informan que las arepas son la especialidad. Me lancé la de carne mechada !Por supuesto!

El domingo hube de cumplir el compromiso que me llevó a la lluviosa Galicia. El almuerzo de San Benito que organiza Carmen. No tengo palabras. Aún puedo recrear la textura y sabor de las vieras gratinadas. La cocina de estas gallegas nunca me decepciona.

Quiero terminar con la presentación de mi nuevo (otro más) pasatiempo personal. El retrato.




Ese fin de semana he logrado capturar lo que quería dos veces. La primera es mi hermanito Míguel visto como un fotógrafo muy fashion, muy pro, que no pierde la sonrisa ni con las conversaciones más difíciles en el móvil.

La segunda es mi primo Jorge, pensativo.