De la vida está de cumpleaños.
Hace un año comenzamos con esta idea de compartir algunos escritos. Era un proyecto antiguo, impulsado por algo de espíritu emprendedor y vanidad. Y abonado por la presencia en la red de excelentes blogeros, como míguel.
Los números son contundentes, 54 entradas publicadas en este período de tiempo. Un poco más de una semanal. En el compromiso de mantener los promedios ha habido posts malos y peores. Digamos que en este oficio, como en todos, alguien tiene que hacer el trabajo sucio. Alguien tiene que dar la cota inferior.
El impulso definitivo a la primera entrada de este blog fue la noticia del embarazo de Roxana. Lo curioso, que dejé como sorpresa final, es que Isabel está cumpliendo hoy seis meses de nacida. Así que Isabel cumple 0,5 años el mismo día que "de la vida" cumple un año. Si lo calculamos, no nos sale. ¡Ja!
lunes, 17 de marzo de 2008
miércoles, 27 de febrero de 2008
Nain Singh
A mediados del siglo diecinueve el imperio británico dominaba India y gran parte de China. La codicia inglesa por dominar los, para ellos nuevos y desconocidos, territorios del Asia central competía con la codicia similar del imperio ruso. Era la época del Great Game.
Los ingleses, siempre metódicos, daban una gran importancia al conocimiento geográfico como aliado militar. Era fundamental el levantamiento y la construcción de mapas fiables, que permitieran una campaña de conquista exitosa y, como no, que arrojaran datos sobre el valor real de los territorios a ser conquistados.
Sin embargo, los habitantes de regiones como el Tibet fueron muy reacios a aceptar las labores de los extranjeros en su tierra. Especialmente las labores de los cartógrafos ingleses. Por tanto, las expediciones de la Royal Geographical Society no llegarían tan tranquilamente a la ciudad (prohibida) de Lhasa. Se imponía una estrategia diferente. Sería el comienzo del espionaje cartográfico.
Nain Singh nació alrededor del año 1826 en Sikkim, al nordeste de la India y fue reclutado y entrenado como pundit en Dehra Dun. Al parecer, la palabra pundit designa a "un hombre de conocimiento" en algún dialecto indio. En la práctica pasó a significar simplemente explorador. Y fueron los encargados de recoger los datos de campo para construir los necesarios mapas. Nain Singh fue el pundit más famoso.
El pundit hacía su trabajo de formas muy curiosas. Ocultaba su identidad haciéndose pasar por un lama. De esta manera viajaba por las zonas inaccesibles al explorador blanco.
Para hacer mediciones, el pundit era entrenado en el uso del sextante, el cual debía ocultar hábilmente entre sus pertenencias. En su tazón de té vertía mercurio, para determinar el horizonte. En su bastón llevaba oculto un termómetro. Con él determinaba la altitud midiendo la temperatura del agua al hervir.
Tal vez lo mas impresionante es que el pundit era entrenado de forma tal que controlaba la longitud de sus pasos, dos mil hacían una milla. Para contarlos se valía de una imitación del rosario budista, un collar de cien cuentas (en vez de ciento ocho). Para facilitar la operación, las cuentas del collar cambiaban ligeramente de tamaño a cada decena.
El pundit tomaba notas que ocultaba en la rueda de oración budista. También componía poemas donde codificaba parte de la información recopilada. A debido ser una aventura increíble. Dado que el clima en el Tibet hacia estos exploradores era justificadamente hostil, muchos pundit fueron descubiertos y ejecutados cruelmente.
Nain Singh caminó solo y junto a caravanas que coincidían con él. Siempre se las arreglaba para rechazar cualquier medio de transporte que le impidiera caminar. Siempre preparaba el té solo. Siempre tenía tiempo para orar solo.
En 1865 llegó a Lhasa. Su estimación de las coordenadas fue muy cercana a la que se conoce hoy en día. Estimó la altitud en 3.420 msnm. Hoy se estima en 3.540 msnm. Fue su gran viaje. Luego de regresar se dedicó al entrenamiento de otros pundit.
La Royal Geographical Society lo reconoció como el hombre del mayor aporte al conocimiento positivo del mapa de Asia en su tiempo. Sin embargo, se negó a aceptarlo como miembro.
El artista chino Qiu Zhije ha querido recrear aspectos de la historia de la apertura del Tibet. En su obra Railroad from Lhasa to Katmandu, las exploraciones de Singh en 1865 y la culminación del ferrocarril en 2006 son los extremos de un mismo relato.
Además de recrear parte del viaje de Singh, Zhije recopiló variados objetos de metal en el Tibet, cosas simples, metal ware. Luego de fundirlos, vació cuatro tramos de riel de aproximadamente 60 cm de longitud.
Los rieles y su historia forman parte de la muestra The Real Thing, Contemporary Art from China, organizada por Tate Liverpool y el IVAM de Valencia.
Los ingleses, siempre metódicos, daban una gran importancia al conocimiento geográfico como aliado militar. Era fundamental el levantamiento y la construcción de mapas fiables, que permitieran una campaña de conquista exitosa y, como no, que arrojaran datos sobre el valor real de los territorios a ser conquistados.
Sin embargo, los habitantes de regiones como el Tibet fueron muy reacios a aceptar las labores de los extranjeros en su tierra. Especialmente las labores de los cartógrafos ingleses. Por tanto, las expediciones de la Royal Geographical Society no llegarían tan tranquilamente a la ciudad (prohibida) de Lhasa. Se imponía una estrategia diferente. Sería el comienzo del espionaje cartográfico.
Nain Singh nació alrededor del año 1826 en Sikkim, al nordeste de la India y fue reclutado y entrenado como pundit en Dehra Dun. Al parecer, la palabra pundit designa a "un hombre de conocimiento" en algún dialecto indio. En la práctica pasó a significar simplemente explorador. Y fueron los encargados de recoger los datos de campo para construir los necesarios mapas. Nain Singh fue el pundit más famoso.
El pundit hacía su trabajo de formas muy curiosas. Ocultaba su identidad haciéndose pasar por un lama. De esta manera viajaba por las zonas inaccesibles al explorador blanco.
Para hacer mediciones, el pundit era entrenado en el uso del sextante, el cual debía ocultar hábilmente entre sus pertenencias. En su tazón de té vertía mercurio, para determinar el horizonte. En su bastón llevaba oculto un termómetro. Con él determinaba la altitud midiendo la temperatura del agua al hervir.
Tal vez lo mas impresionante es que el pundit era entrenado de forma tal que controlaba la longitud de sus pasos, dos mil hacían una milla. Para contarlos se valía de una imitación del rosario budista, un collar de cien cuentas (en vez de ciento ocho). Para facilitar la operación, las cuentas del collar cambiaban ligeramente de tamaño a cada decena.
El pundit tomaba notas que ocultaba en la rueda de oración budista. También componía poemas donde codificaba parte de la información recopilada. A debido ser una aventura increíble. Dado que el clima en el Tibet hacia estos exploradores era justificadamente hostil, muchos pundit fueron descubiertos y ejecutados cruelmente.
Nain Singh caminó solo y junto a caravanas que coincidían con él. Siempre se las arreglaba para rechazar cualquier medio de transporte que le impidiera caminar. Siempre preparaba el té solo. Siempre tenía tiempo para orar solo.
En 1865 llegó a Lhasa. Su estimación de las coordenadas fue muy cercana a la que se conoce hoy en día. Estimó la altitud en 3.420 msnm. Hoy se estima en 3.540 msnm. Fue su gran viaje. Luego de regresar se dedicó al entrenamiento de otros pundit.
La Royal Geographical Society lo reconoció como el hombre del mayor aporte al conocimiento positivo del mapa de Asia en su tiempo. Sin embargo, se negó a aceptarlo como miembro.
El artista chino Qiu Zhije ha querido recrear aspectos de la historia de la apertura del Tibet. En su obra Railroad from Lhasa to Katmandu, las exploraciones de Singh en 1865 y la culminación del ferrocarril en 2006 son los extremos de un mismo relato.
Además de recrear parte del viaje de Singh, Zhije recopiló variados objetos de metal en el Tibet, cosas simples, metal ware. Luego de fundirlos, vació cuatro tramos de riel de aproximadamente 60 cm de longitud.
Los rieles y su historia forman parte de la muestra The Real Thing, Contemporary Art from China, organizada por Tate Liverpool y el IVAM de Valencia.
sábado, 9 de febrero de 2008
Buscando a Adriano
He hurgado en las pequeñas bibliotecas de esta pequeña casa, pero el libro se ha ocultado con éxito. Me he sentado a pensar dónde puede estar, pero nada. No lo recuerdo. En un último acto de desesperación, he preguntado por él al guerrero de terracota que cuida la biblioteca. Me ha respondido con un silencio de piedra. Temo que Adriano se lo haya llevado consigo.
Comenzaban los años ochenta, yo tenía 11 años y estudiaba lo que en Venezuela llamábamos el bachillerato. En ese entonces disfruté junto a mis compañeros de las clases de un profesor de castellano y literatura poco convencional. Nos hizo leer Siddartha, de Hermann Hesse, mientras los padres más reaccionarios lo permitieron. Nos hizo leer también Las Hogueras más altas, de Adriano González León, ningún padre lo impidió.
Si había gente muy conservadora entre nuestros padres, han debido preocuparse más por este segundo libro que por el primero. A mi corta adolescencia, los cuentos de Las hogueras más altas representaban un reto inmenso, que difícilmente alcanzaba a encarar. Y que causaba una frustración constante.
Recuerdo que eran historias de la Venezuela rural, cargados de drama y fatalidad. Pero también estaba la técnica, la combinación de la metáfora y la superposición de planos temporales. Yo tenía 11 años.
En aquel entonces existía la "Televisora Nacional, canal 5", con una programación cultural repleta de producción propia y que era un autentico lujo. Gente como Alfredo Escalante, Arturo Uslar Pietri, Nabor Zambrano o Rodolfo Izaguirre condujeron excelentes programas allí.
Totalmente adrede no he mencionado a Adriano González entre ellos, pero lo estaba. Su programa se llamaba Contratema y comencé a verlo para conocer más de aquel tipo que me amargaba las tardes de tarea con esa creación tan difícil de digerir. Debo agregar que al principio no podía seguir el hilo de su programa. Y no me extrañaba. Comenzaba mi relación de odio-admiración con el genio.
Los años han pasado y nunca leí el libro más famoso de Adriano González, País Portátil, aunque siempre he querido hacerlo. Las hogueras más altas fue un libro premiado, pero eso no importa mucho en mi historia. Lo importante es que aquellos primeros momentos de frustración abonaron mis momentos de goce actual a expensas de la lectura. Él ha sido uno de los creadores fundamentales en mi maleta de cosas leídas. Estoy seguro de que mi caso no es único.
Los años han pasado y la vida me ha llevado a ser profesor en la Universidad Central de Venezuela. Adriano ha sido profesor allí. Debo mencionar que esto siempre me ha hecho sentir un orgullo un poco tonto, pero orgullo al fin.
Adriano González León ha fallecido el 12 de enero de 2008. En un país que trata tan mal a sus intelectuales, la tragedia puede ser doble. Con él puede morir también su obra.
Comenzaban los años ochenta, yo tenía 11 años y estudiaba lo que en Venezuela llamábamos el bachillerato. En ese entonces disfruté junto a mis compañeros de las clases de un profesor de castellano y literatura poco convencional. Nos hizo leer Siddartha, de Hermann Hesse, mientras los padres más reaccionarios lo permitieron. Nos hizo leer también Las Hogueras más altas, de Adriano González León, ningún padre lo impidió.
Si había gente muy conservadora entre nuestros padres, han debido preocuparse más por este segundo libro que por el primero. A mi corta adolescencia, los cuentos de Las hogueras más altas representaban un reto inmenso, que difícilmente alcanzaba a encarar. Y que causaba una frustración constante.
Recuerdo que eran historias de la Venezuela rural, cargados de drama y fatalidad. Pero también estaba la técnica, la combinación de la metáfora y la superposición de planos temporales. Yo tenía 11 años.
En aquel entonces existía la "Televisora Nacional, canal 5", con una programación cultural repleta de producción propia y que era un autentico lujo. Gente como Alfredo Escalante, Arturo Uslar Pietri, Nabor Zambrano o Rodolfo Izaguirre condujeron excelentes programas allí.
Totalmente adrede no he mencionado a Adriano González entre ellos, pero lo estaba. Su programa se llamaba Contratema y comencé a verlo para conocer más de aquel tipo que me amargaba las tardes de tarea con esa creación tan difícil de digerir. Debo agregar que al principio no podía seguir el hilo de su programa. Y no me extrañaba. Comenzaba mi relación de odio-admiración con el genio.
Los años han pasado y nunca leí el libro más famoso de Adriano González, País Portátil, aunque siempre he querido hacerlo. Las hogueras más altas fue un libro premiado, pero eso no importa mucho en mi historia. Lo importante es que aquellos primeros momentos de frustración abonaron mis momentos de goce actual a expensas de la lectura. Él ha sido uno de los creadores fundamentales en mi maleta de cosas leídas. Estoy seguro de que mi caso no es único.
Los años han pasado y la vida me ha llevado a ser profesor en la Universidad Central de Venezuela. Adriano ha sido profesor allí. Debo mencionar que esto siempre me ha hecho sentir un orgullo un poco tonto, pero orgullo al fin.
Adriano González León ha fallecido el 12 de enero de 2008. En un país que trata tan mal a sus intelectuales, la tragedia puede ser doble. Con él puede morir también su obra.
domingo, 27 de enero de 2008
Arrollado de pollo frío
Desde hace algún tiempo he querido un sustituto saludable a los fiambres "sanos" de pechuga de pollo o pavo.
Un primer intento fue la pechuga de pollo hervida. Muy simple, hervía la pechuga con sal y algún vegetal al gusto. Una vez fría, la pechuga se filetea y listo, al sándwich.
Este sistema aporta beneficios tan incuestionables como la seguridad de que lo que hay en mi sándwich es pechuga de pollo ;-). Además queda el consomé. Todo es ganancia.
Sin embargo podíamos mejorar. Está el tema de los huesos, que dificultan el fileteado. Además el sabor del pollo hervido es inferior. No olvidemos que el resto del sabor se ha ido al consomé.
Si quiero todo el sabor y la comodidad están claras dos cosas. Uno, no usar pollo hervido. Dos, hay que deshuesar el pollo antes de cocinarlo. Así, llegamos a la propuesta del arrollado de pollo, servido frío.
La primera parte de la aventura fue conseguir un pollo entero. Luego vino la aventura de deshuesarlo. Esta es la historia de mi primer pollo deshuesado.
El pollo que conseguí viene con toda la piel del cuello intacta. Fue limpiado desde atrás. No lo fotografié, era imposible mantener la cámara limpia en esta parte de la operación.
Puse el pollo sobre su "espalda" y, como todos los demás blogueros recomiendan, corté debajo del cuello hasta llegar a la "espoleta", que yo prefiero llamar el hueso de la suerte. Una vez encontrado y medio raspado, lo pude tomar con mis dedos y arrancarlo. Me sentía como todo un depredador en esta parte, pero lo mejor vendría luego.
Siguiendo las instrucciones dí la vuelta al pollo y corté en el eje de la espalda. Fui separando la carne a ambos lados, pero no por mucho tiempo. Rápidamente llegué a las alas y los muslos.
En esta parte tuve que romper las articulaciones. Lo que serían los hombros e ingles del pollo. Así el cuchillo entró más fácilmente para cortar los tendones. Ese hueso equivalente al omoplato quedó sobre la caja torácica. Después de limpiarlo logré arrancarlo fácilmente.
Rompí las articulaciones de los codos y corté las alas. Para no destruir más la piel del animal saqué el húmero y el fémur empujándolos hacía el interior. Luego de cortar bien los tendones y descubrir la punta interna, fue fácil. Como los músculos sólo están unidos a estos huesos en los extremos, el hueso salía limpiamente de la carne. Cuando halé todo el hueso, corté los tendones en la punta y los retiré.
Seguí separando la carne de las costillas, inmediatamente pude retirar toda la caja torácica con el cuello hasta la cola. Supongo que esa era la razón de retirar el hueso de la suerte primero, qué afortunado fui.
Finalmente terminé de sacar los últimos huesos pegados a la pechuga. Estaba listo.
Lavé la pieza de pollo, limpié la grasa, distribuí la carne.
Sal, pimienta, tomillo, romero, orégano, zanahoria, célery y pimentón. Enrollé, amarré, cociné en un poco de aceite al fuego bajito por una hora y ahí está. Ya Roxi dio su visto bueno. Mañana será un desayuno diferente.
Los primeros 45 minutos, tapado a fuego lento. Luego de echarle un ojo lo devolví a la olla destapada.
Un primer intento fue la pechuga de pollo hervida. Muy simple, hervía la pechuga con sal y algún vegetal al gusto. Una vez fría, la pechuga se filetea y listo, al sándwich.
Este sistema aporta beneficios tan incuestionables como la seguridad de que lo que hay en mi sándwich es pechuga de pollo ;-). Además queda el consomé. Todo es ganancia.
Sin embargo podíamos mejorar. Está el tema de los huesos, que dificultan el fileteado. Además el sabor del pollo hervido es inferior. No olvidemos que el resto del sabor se ha ido al consomé.
Si quiero todo el sabor y la comodidad están claras dos cosas. Uno, no usar pollo hervido. Dos, hay que deshuesar el pollo antes de cocinarlo. Así, llegamos a la propuesta del arrollado de pollo, servido frío.
La primera parte de la aventura fue conseguir un pollo entero. Luego vino la aventura de deshuesarlo. Esta es la historia de mi primer pollo deshuesado.
El pollo que conseguí viene con toda la piel del cuello intacta. Fue limpiado desde atrás. No lo fotografié, era imposible mantener la cámara limpia en esta parte de la operación.
Puse el pollo sobre su "espalda" y, como todos los demás blogueros recomiendan, corté debajo del cuello hasta llegar a la "espoleta", que yo prefiero llamar el hueso de la suerte. Una vez encontrado y medio raspado, lo pude tomar con mis dedos y arrancarlo. Me sentía como todo un depredador en esta parte, pero lo mejor vendría luego.
Siguiendo las instrucciones dí la vuelta al pollo y corté en el eje de la espalda. Fui separando la carne a ambos lados, pero no por mucho tiempo. Rápidamente llegué a las alas y los muslos.
En esta parte tuve que romper las articulaciones. Lo que serían los hombros e ingles del pollo. Así el cuchillo entró más fácilmente para cortar los tendones. Ese hueso equivalente al omoplato quedó sobre la caja torácica. Después de limpiarlo logré arrancarlo fácilmente.
Rompí las articulaciones de los codos y corté las alas. Para no destruir más la piel del animal saqué el húmero y el fémur empujándolos hacía el interior. Luego de cortar bien los tendones y descubrir la punta interna, fue fácil. Como los músculos sólo están unidos a estos huesos en los extremos, el hueso salía limpiamente de la carne. Cuando halé todo el hueso, corté los tendones en la punta y los retiré.
Seguí separando la carne de las costillas, inmediatamente pude retirar toda la caja torácica con el cuello hasta la cola. Supongo que esa era la razón de retirar el hueso de la suerte primero, qué afortunado fui.
Finalmente terminé de sacar los últimos huesos pegados a la pechuga. Estaba listo.
Lavé la pieza de pollo, limpié la grasa, distribuí la carne.
Sal, pimienta, tomillo, romero, orégano, zanahoria, célery y pimentón. Enrollé, amarré, cociné en un poco de aceite al fuego bajito por una hora y ahí está. Ya Roxi dio su visto bueno. Mañana será un desayuno diferente.
Los primeros 45 minutos, tapado a fuego lento. Luego de echarle un ojo lo devolví a la olla destapada.sábado, 19 de enero de 2008
Comenzando 2008 en crisis
De la vida ha entrado en crisis. Lleva varios meses en crisis, ahora es más que evidente. Se le ha hecho necesario pensarse a sí mismo (a través de su autor).
En días pasados escuchaba una frase atribuida al gran filosofo de la pelota Yogi Berra: Si te consigues una encrucijada en el camino, ¡tómala!
Una encrucijada, una crisis. Hace algunos años supe que la palabra crisis deriva del latín para cruce, encrucijada. No lo olvidé jamás.
En uno de los sentidos de nuestro hablar, crisis representa un momento difícil, en el que debemos reflexionar, tomar decisiones y cambiar el rumbo. La dificultad viene de la decisión. Y de la decisión en sí no nos preocupa la opción que elegiremos, sino las que dejaremos fuera. Las que abandonaremos.
La resolución de una crisis implica desprendimiento y responsabilidad ante él. A cualquiera se le pueden poner los pelos de punta con eso.
Agradezco al autor de la entrada sobre el señor Berra, en la wiki de habla inglesa, una aclaratoria importante sobre la frase de la encrucijada. Al parecer Yogi Berra estaba explicando como llegar a su casa. En el camino había un cruce irrelevante, pues escogiendo cualquier opción se llegaba de igual modo.
En esto es donde opino que este señor es un genio. Muchas otras personas habrían explicado que por la opción derecha es más corto, pero que la izquierda es más bonito. O qué sé yo. Él fue a lo esencial, si ves el cruce, ¡tómalo!
Pero no eludamos el cruce de "de la vida". Una pausa de casi un mes y ahora hemos escogido, tal vez, la opción correcta. Si es así, el próximo gran cruce estará lejos.
En esta búsqueda, "de la vida" será más universal, igualmente personal y menos privado. Tal vez termine siendo más parecido a muchos blogs que hay por ahí. Corremos el riesgo de que acabe siendo como los demás. Ha sido una decisión difícil.
En días pasados escuchaba una frase atribuida al gran filosofo de la pelota Yogi Berra: Si te consigues una encrucijada en el camino, ¡tómala!
Una encrucijada, una crisis. Hace algunos años supe que la palabra crisis deriva del latín para cruce, encrucijada. No lo olvidé jamás.
En uno de los sentidos de nuestro hablar, crisis representa un momento difícil, en el que debemos reflexionar, tomar decisiones y cambiar el rumbo. La dificultad viene de la decisión. Y de la decisión en sí no nos preocupa la opción que elegiremos, sino las que dejaremos fuera. Las que abandonaremos.
La resolución de una crisis implica desprendimiento y responsabilidad ante él. A cualquiera se le pueden poner los pelos de punta con eso.
Agradezco al autor de la entrada sobre el señor Berra, en la wiki de habla inglesa, una aclaratoria importante sobre la frase de la encrucijada. Al parecer Yogi Berra estaba explicando como llegar a su casa. En el camino había un cruce irrelevante, pues escogiendo cualquier opción se llegaba de igual modo.
En esto es donde opino que este señor es un genio. Muchas otras personas habrían explicado que por la opción derecha es más corto, pero que la izquierda es más bonito. O qué sé yo. Él fue a lo esencial, si ves el cruce, ¡tómalo!
Pero no eludamos el cruce de "de la vida". Una pausa de casi un mes y ahora hemos escogido, tal vez, la opción correcta. Si es así, el próximo gran cruce estará lejos.
En esta búsqueda, "de la vida" será más universal, igualmente personal y menos privado. Tal vez termine siendo más parecido a muchos blogs que hay por ahí. Corremos el riesgo de que acabe siendo como los demás. Ha sido una decisión difícil.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Navidad 2007

Hola a tod@s.
Este diciembre, para variar he cambiado la nota grinch que me caracteriza. He impulsado la adquisición de un árbol y unos adornos navideños. El motivo debe ser la presencia de Isabel, que me ha ablandado el corazón ;-)
El punto es que compramos las luces y un lazo (tampoco hay que exagerar). El árbol lo donó su abuela paterna. La abuela de Isabel. Es su regalo de navidad. Es el pino de Isabel.
Con todo listo nos hemos tomado una foto los tres.

No hubo manera de que Isabel se quedara quieta para la foto de todos. Entonces la sentamos sola, antes de salir a cenar, y Roxy hizo el payaso un rato para ella. Así sí que nos regaló una sonrisa.
Un abrazo para tod@s.
jueves, 20 de diciembre de 2007
cumple 2007

Este mapa ha servido por generaciones. El sábado a mediodía empieza el fuego.
Lleva algo de tomar y/o picar. Algo que te apetezca. Allá habrá carne, pollo y alguna salchichita.
El dato de la quebrada que cruza la carretera y que avisa si te pasaste, tiene una sutileza. La quebrada está seca. Cosas del calentamiento, la agricultura y otras globalizaciones. No se pasen.
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